5 consejos para acabar con el estrés este verano

Servicio Tecnico provincia de Noticias

No importa que seas trabajador por cuenta propia, asalariado, persona en paro, estudiante universitario u opositor o responsable de los cuidados de uno o varios familiares: todo el mundo puede padecer estrés, y aunque las radiofórmulas griten que ha llegado la hora del sol la despreocupación o las cervezas a pie de chiringuito, anunciando un parón en la frenética actividad habitual, el verano no está exento de esta clase de problemas, que te afectan de forma negativa tanto a nivel físico como mental.

El estrés se manifiesta en forma de síntomas como la sensación de fatiga, el insomnio, la falta de concentración, las jaquecas y mareos, la irritabilidad, el debilitamiento del sistema inmunológico, los cambios en el apetito, los pensamientos negativos o la ansiedad, que pueden estropear tus vacaciones y tu tiempo libre, mermar tu productividad y rendimiento en el trabajo o provocarte un estado de alerta e insatisfacción constante. que también incide sobre aquellas personas que no se ven capaces de desconectar del trabajo, los llamados workaholics -o trabajólicos en español-.

Para minimizar la sensación de estrés o deshacerte de él, puedes seguir algunas de las siguientes técnicas y recomendaciones. Además, si necesitas ayuda tecnológica, puedes echar mano de esta recopilación de aplicaciones móviles pensadas para relajarte y desconectar.

5 claves para deshacerte del estrés este verano

  • El deporte es tu tabla de salvación: La actividad física es fundamental para decirle adiós al estrés, ya que libera endorfinas, las hormonas encargadas de generar sentimientos de felicidad y subir tu estado de ánimo, te ayuda a descansar mejor, abre el apetito y te conecta con la naturaleza. Dependiendo de tu estado físico, puedes seleccionar una actividad u otra: running, salir a caminar media hora mientras escuchas tus canciones favoritas, practicar yoga o aprovechar el buen tiempo veraniego para inclinarte por la natación, el senderismo, los deportes en equipo o la gimnasia al aire libre.
  • Refuerza tu autocuidado: Es fundamental que busques momentos del día para ti, te rodees de aquellas personas que te hacen sentir mejor, aproveches más tiempo libre para socializar y encuentres tus propias estrategias para gestionar el tiempo de forma óptima, y aprendas a escuchar tu cuerpo y a detectar las señales de alarma del estrés. No tengas miedo de pedir apoyo emocional a los demás.

¿Se puede hacer running a más de 30 grados en verano?

  • Realiza alguna actividad creativa: Pintar, realizar manualidades, escribir relatos o poesía, practicar danza, apostar por la jardinería o atreverte con la fotografía son excelentes maneras de romper con la rutina, escapar del estrés y mantener tu mente centrada en una actividad positiva que te exige concentración y refuerza tu autoestima y tus capacidades. Las técnicas de relajación y meditación también son fundamentales, siendo aconsejable su práctica diaria. 
  • Aprovecha para ajustar tus horarios de sueño: Las elevadas temperaturas y el descanso incorrecto agudizan la ansiedad y pueden empeorar tu estrés, por lo que debes intentar descansar entre siete y nueva horas diarias, siempre en una postura correcta y en un entorno propicio, con las condiciones de silencio, lumínicas y ambientales más adecuadas. Aunque algún día por motivos de ocio o viaje te acuestes más tarde, intenta mantener esta rutina y darle a tu cuerpo su merecido reposo, fundamental para combatir la fatiga crónica propia del estrés.
  • Disfruta de la comida con los cinco sentidos: La alimentación es uno de los motores de tu organismo, por lo que es importante que dediques tiempo a saborear la comida y a centrarte en disfrutar de ella. Dí adiós a la multitarea, come sentado, ignora los dispositivos tecnológicos y mastica bien cada bocado, evitando de esta manera digestiones pesadas y problemas estomacales. Además, realiza calendarios para comer sano, opta por alimentos saludables, mantente hidratado y desdeña aquellos alimentos altos en grasas -sobre todo saturadas-, cafeína y azúcar, así como las bebidas alcohólicas.