Hace solo 20 años, Google se reducía a un simple buscador que se estaba haciendo popular porque nos buscaba información y páginas web de forma rápida y acertada. Dos décadas después te dice en qué restaurantes tienes que comer, elije tu música, etiqueta tus fotos asociándolas a cada familiar o amigo que aparecen en ellas, paga tus compras, te sugiere las películas que debes ver, y las apps que te pueden interesar. Y eso es solo un breve resumen… Google controla tu vida, aunque te niegues a creerlo.

Produce un poco de tristeza que Marvin Lee Minsky, el padre de la inteligencia artificial, ya no esté entre nosotros justo en el momento en el que su criatura comienza a dar los primeros pasos y las profecias que auguró hace 50 años, se hacen realidad. Matemático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Minsky es uno de los genios más eminentes del siglo XX, pese a que poca gente lo conoce.

No solo sentó las bases de la inteligencia artificial, sino que patentó los primeros cascos de realidad virtual… ¡en 1963! O el microscopio confocal, que tanto ha ayudado a la medicina. Fue también el principal asesor de la película 2001: Una Odisea en el Espacio, dando vida a HAL 9000 (incluso estuvo a punto de morir en el rodaje, en un accidente). Y le dio la idea a Michael Crichton para su novela Parque Jurásico.

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Marvin Minsky inventó la mayoría de los conceptos de la inteligencia artificial, especialmente los relacionados con las redes neurales. Y aunque estaba convencido de que la inteligencia artificial salvaría al mundo, también tenía miedo de que ese poder se nos fuese de las manos. “Cuando los ordenadores tomen el control, quizá ya no lo podamos volver a recuperar. Sobreviviremos mientras ellos nos toleren. Si tenemos suerte, quizá decidan tenernos como sus mascotas“, dijo en 1970, en una entrevista a la revista Life. Toda una profecía, teniendo en cuenta que en aquella época no existían los ordenadores domésticos, ni Internet. ¿Controlan Google, Facebook, Amazon y la inteligencia artificial nuestras vidas?

Todos asumimos que Google, Facebook, Amazon, Apple, espían nuestra actividad. Qué busquedas hacemos, qué webs visitamos, que productos miramos, dónde estamos, etc. Pero esos datos los recopilan de forma anónima, ¿verdad? Mientras no los asocien a mi nombre o a mi número de teléfono… Además yo no soy una persona importante y no tengo nada que esconder, ¿para qué iban a fijarse en mí? Total, tampoco es muy molesto que me muestren algunos anuncios personalizados mientras navego…

Reflexionemos un poco sobre esta línea de pensamiento. Google es una empresa que ofrece casi todos sus productos gratis, porque el dinero lo gana vendiendo los datos que recopila con esos productos, a anunciantes y empresas. El escudo “los datos que se recopilan son anónimos” no tiene ningún valor, porque a un anunciante no le interesa tu nombre. No necesita saber quien eres. Le basta con saber lo que consumes, tus hábitos, tus gustos, y dónde estás, a través de la dirección IP, el GPS del móvil, o tu cuenta de Google. Tu nombre, o tu número de teléfono, no es importante para venderte cosas.

Es una de las preocupaciones de Internet (la recopilación de datos supuestamente anónimos), pero ya no es la única.

Google

Antes esos datos eran básicamente texto, se usaban para personalizar anuncios. En una segunda fase se pasó a la recopilización de fotos, y también de la voz, las huellas, el reconocimiento facial… Pero lo verdaderamente inquientante empieza ahora, cuando la inteligencia artificial entra en juego. Penetramos en territorio desconocido…

Tu actividad en Google

Para acallar las críticas sobre la supuesta intromisión en la privacidad, Google creó hace poco una web especial llamada Mi Actividad en Google. Aquí se recopila todo lo que Google sabe de tí, a través de tu cuenta de Google. Si nunca has ajustado la privacidad en Mi Actividad, entra e inicia sesión con tu cuenta de Google (la que usas en el móvil, por ejemplo).

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Aquí verás tus búsquedas en Google, las ubicaciones en Google Maps, las búsquedas en YouTube, los vídeos que has visto, las apps que has usado, tu lista de contactos, tus calendarios, lás órdenes de voz con el asistente de Google… Incluso fragmentos aleatorios de audio que el asistente de voz graba, “como entrenamiento“.

Es una forma bastante directa de darse cuenta de lo que Google sabe de tí. Puedes borrar lo que quieras o marcar lo que no quieres que Google almacene, pero eso es solo una parte de tu actividad con Google. Otra información se recopila de forma anónima, sin asociarla a la cuenta.

Primera fase: el buscador, los anuncios, y la web

Como hemos dicho, Google comenzó su andadura con su famoso buscador. En poco tiempo mandó al paro a Yahoo!, Altavista y otros, hasta convertirse en el buscador universal.

El buscador de Google está disponible en 129 idiomas. Lleva a cabo el 92.7% de todas las búsquedas en Internet, y cada día registra 3.500 millones de búsquedas.

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La información que Google captura con esta herramienta, es inmensa. Datos sobre productos que interesan, canciones que gustan, personajes famosos que caen bien (o mal), los juguetes más buscados en Navidad, tendencias políticas, ideas, enfermedades que padece la gente… Toda esta información, cuando se basa en cientos de millones de individuos, tiene un valor inmenso para los anunciantes y las empresas. No solo a la hora de mostrar anuncios personalizados en las webs que visitas, sin a la hora de diseñar el próximo producto de una juguetera, o de una marca de tecnología. También, las películas que se ruedan, la música que escuchas o los libros que se escriben. 

Google influye en tu vida a través de los productos de ocio y de consumo que recibes, muchos de ellos basados en estadísticas de uso y popularidad del buscador de Google.

Google vende la información que recopila de muchas formas diferentes, aunque la más popular es a través de Google Ads (antigua Google AdWords).

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Si una empresa contrata Google Ads tiene acceso a la inmensa información recopilada por Google. Sabe que su producto será visto por las personas interesadas en ese tipo de producto (anuncios personalizados) y que aparecerá en más webs que nadie, porque infinidad de webs muestran publicidad a través de Google Ads, al cobrar un porcentaje si alguien compra o visita la publicidad a través de ellas.

Google también influye en el éxito o el fracaso de muchas empresas. Su posicionamiento en el ranking de Google (un ranking que decide un algoritmo que solo conoce Google, y que cambia a menudo), decide que ciertas webs reciban más o menos publicidad, ya que muchas campañas publicitarias se llevan a cabo en función de lo popular que sea una web o un producto que aparece en las primeras posiciones del buscador de Google.

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Para gestionar mejor la forma en la que recopila y organiza esta información, lanzó en 2008 su propio navegador, Chrome, que actualmente copa el 61% del mercado. 6 de cada 10 dispositivos que visitan páginas webs, usan Chome. No solo es un navegador. Es un hub desde el que se puede acceder casi todos los servicios de Google, con un botón: correo, Drive, Google Maps, Google Docs, etc.

modo oscuro chrome

Que el 92% de Internet use tu buscador ya permite recopilar infinidad de información. Pero un buscador se usa de vez en cuando. ¿Y si se pudiera extraer información de algo que utilices más a menudo? Y que no sea una simple búsqueda, sino una interacción entre personas. Eso proporcionaría nuevos tipos de datos vendibles.

Google lanzó su servicio de correo electrónico, Gmail, en 2004. Pronto se convirtió en el gestor de correo preferido de los usuarios. Crear una cuenta era fácil y rápido, funcionaba bien, y ofrecia un tamaño de buzón y ficheros adjuntos mayor que la competencia.

Durante años, Google usó bots (algoritmos, inteligencia artificial) para rastrear anónimamente los correos y extraer palabras clave, como marcas, productos, hábitos de uso, para obtener más datos, ahora también de la información personal y profesional, no solo de las búsquedas.

gmail ios android

Para complementar el gestor de correo, lanzó en 2012 Google Drive, un almacén online de ficheros para guardar los correos, pero también sus ficheros adjuntos, así como nuestros propios documentos, fotos, vídeos, o lo que queramos, en los 15 GB de espacio gratuito disponible.

Tanto Gmail como Google Drive invitan a usar las aplicaciones de oficina de Google, la alternativa a Microsoft Office: Google Docs y compañia. Un procesador de textos, una hoja de cálculo, presentaciones… Puedes contactar con tus compañeros por Gmail, guardar tus documentos en Drive, y trabajar en la nube, y en grupo, con Google Docs y derivados. Google Calendar, el calendario de Google, es perfecto para coordinar y organizar el trabajo en equipo.

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Con todas estas herramientas, Google recopila datos mientras estás en casa o en el trabajo. ¿Cómo enlazar este contenido? Google Maps y Google Street te permiten crear rutas entre dos lugares, en cualquier lugar del mundo. Y, de paso, te recomiendan restaurantes, tiendas, productos en oferta, lugares interesantes para visitar… Sin darte cuenta, Google influye en donde vas cuando sales fuera de casa. Te dirige por cierta ruta, vas a cenar a un restaurante que tiene un cupón de oferta, vas al cine a ver la película que en Google tiene opiniones positivas, te paras en cierto pueblo famoso por sus vinos, porque en la ruta de Google Maps pone que es interesante visitarlo…

Que influya no es malo en sí mismo, si las recomendaciones son buenas. El problema es cuenda esa influencia ocurre en todas las facetas de nuestra vida, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

Segunda fase: multimedia

De pronto, casi sin darnos cuenta, la nube de Google guarda nuestras búsquedas, nuestra actividad en las webs, nuestros correos, archivos, fotos, vídeos, documentos, ubicación, lugares a los que vamos, centros comerciales en donde compramos, los cines que visitamos, los días que salimos de casa, los fines de semana que hacemos una escapada, cuándo viajamos al extranjero… Nuestra vida, en definitiva. 

Google

Hasta hace poco, la mayor parte provenía de contenido de texto. Pero hay aspectos importantes de la información que no son texto. Por ejemplo, los vídeos que vemos, o la actividad que genera nuestra voz.

Con YouTube, el servicio de vídeo más popular del mundo, Google sabe todo lo que vemos. Es el segundo lugar más visitado de Internet… tras el buscador de Google. Cada minuto se suben 500 horas de vídeo, y cada día se visionan mil millones de horas.

YouTube

Gracias a los vídeos recomendados en función de tus datos acumulados, o mediante un algorirmo a través de la búsquedas, Google puede hacer que una película, un videojuego o canción sean un éxito o un fracaso. Seguro que cuando has terminado de ver un vídeo, pulsas en un vídeo enlazado que sale al final, o en un vídeo recomendado en el lateral. Y cuando haces una búsqueda, te quedas con los 10 o 20 primeros resultados, que YouTube ha seleccionado cuidadosamente. Sin que lo pienses, Google controla tu vida haciendo que veas los vídeos que ella selecciona, y con ello las películas, los juegos o la música que a ella le interesa.

Tercera fase: el móvil

Google tiene una amplia presencia en los ordenadores, pero su liderazgo en la recopilación de información se consolidó con el nacimiento del smartphone.

En una jugada maestra que ha llegado a ser su decisión más rentable, Google desarrolló el sistema operativo Android para plantar cara al iPhone de Steve Jobs. Como ya hizo en los ordenadores, su músculo, representado por servicios punteros como el buscador de Google, Gmail, Chrome, Drive, etc., que poco a poco fueron porteándose al móvil, pronto lo convirtieron en el sistema operativo preferido, llevándose por el camino a las compañías que se negaban a usar Android: Nokia, Blackberry, y Motorola.

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Android está presente en más de mil millones de dispositivos: móviles, tablets, Smart TV, etc. Para usarlo tienes que utilizar una cuenta de Google, y además de los servicios de la compañía hay otros nuevos, como Google Play. La tienda de apps, películas, libros, y otros contenido suma más de 4 millones de apps, que cada año se descargan cerca de 90.000 millones de veces.

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De forma similar a YouTube, cuando se maneja tanta información de tantas personas, las recomendaciones de los algoritmos de Google crean tendencias en las películas que se ven, los ebooks que se compran, o las apps y juegos que se descargan. Las listas de más vendidos, más descargados, más votados, es la principal forma de encontrar apps para muchos usuarios.

Cuarta fase: Internet de las Cosas y la Inteligencia artificial

Hasta hace pocos años, la recopilación de datos de Google, Facebook, Amazon y otras compañías era una recolección pasiva, tonta, frente al nuevo escenario en el que nos ha sumergido la inteligencia artificial.

Antes un dispositivo recogía datos, pero para una máquina solo eran eso, letras y números que un programa tenía que ordenar, o un analista de datos, sociólogo o estadístico, debía interpretar. Para un ordenador un foto era solo una lista de unos y ceros, y no tenía posibilidad de saber lo que había en ella… Hasta que llegó la inteligencia artificial.

Con técnicas de machine learning y aprendizaje profundo, la IA es entrenada visionando millones de fotos. Mediante el ensayo y error aprende a identificar que lo que hay en la foto es un perro, una palmera, una persona, o un abrigo.

Quizá en las últimas semanas, mientras intentabas descargar un fichero en ciertas webs, te has encontrado con un test que te pide identificar en qué cuadriculas hay un coche, un semáforo, el escaparate de una tienda…

Inteligencia Artificial

Quizá pensabas que es una prueba para saber si eres humano. La realidad es que estás ayudando a entrenar a una inteligencia artificial, indicando dónde está cada elemento dentro de una foto. Básicamente, trabajando gratis para el dueño de esa IA.

Gracias al entrenamiento, ahora un programa es capaz de ver lo que hay en una foto. Ya no son unos y ceros. Son personas, paisajes, objetos, monumentos, lugares… De repente, una foto deja de ser un amasijo de píxeles y se convierte en una nueva fuente de información. La IA puede ver las fotos que tienes en Google Fotos e identifica a tus familiares o tus amigos, para etiquetarlos o crear álbumes personalizados. Identifica a qué lugares has ido y con quién, si tienes mascota, si montas en bici, el coche que tienes… Extrapolando esos datos a miles de millones de fotos que circulan por Internet, el valor comercial y publicitario que tiene esta nueva información, es inmenso.

Cómo borrar el historial de Google

Algo similar ha ocurrido con la voz. Los asistentes de voz o los conversores de texto-a-voz son tan viejos como la informática. Pero ningún software era capaz de entender el lenguaje natural, o hablar de forma natural.

Tras años de entrenamiento, tanto con grabaciones propias de Google como las capturadas de los usuarios, el Asistente de Google es capaz de entender cualquier orden voz en docenas de lenguas, y habla de forma fluida, gracias a la inteligencia artificial.

Amazon echo

Amazon Echo

Amazon Echo es el altavoz inteligente que integra el asistente virtual por voz Alexa. Tiene unas dimensiones de 148 x 88 x 88 mm y permite controlar otros dispositivos inteligentes del hogar como luces, electrodomésticos, etc.

Google ha dedicado tanto esfuerzo y dinero al Asistente de Google (igual que Amazon a Alexa, o Apple a Siri), por una razón muy sencilla. El móvil es una herramienta muy útil, pero tiene una gran limitación: para comunicarnos tenemos que teclear con los dedos en una pantalla diminuta. Es lento, pesado y aburrido.

Lo aceptamos con nuestros familiares y conocidos, pero las compañías tecnológicas saben que nos cansaríamos enseguida si nos tuviésemos que comunicar con una termostato o una cafetera, tecleando.

Los asistentes virtuales son la clave para comunicarnos con los dispositivos del Internet de las Cosas.

De repente, gracias al Asistente de Google podemos dar órdenes de voz al móvil, al altavoz inteligente, al aire acondicionado, al horno, etc., sin tener que usar el teclado.

Ahora es la casa la que se convierte en una nueva fuente de recopilación de información. A qué hora encendemos y apagamos las luces, qué electrodomésticos usamos, qué temperatura nos resulta agradable y cual no, a qué hora lavamos la ropa, cuando salimos y entramos de casa…

Los altavoces inteligentes, en cierto modo, son una versión mejorada del buscador de Google, pero también nos recomiendan canciones, buscan playlist, nos aconsejan que cojamos el paraguas porque va a llover, nos lee las noticias (que alguien ha seleccionado por nosotros), nos ajusta la agenda del día, recordándonos que hoy no podemos ir al cine porque la app para optimizar nuestro tiempo indica que debemos dedicar una hora a estudiar, y otra a hacer ejercicio.

El siguiente paso, en los próximos años, será el coche autónomo.

Todo cobra sentido

Hemos visto cómo Google ha ido evolucionado con los años. Pero, ¿cuáles son las causas de su éxito, más allá de crear sus propias aplicaciones y servicios?

Si no lo tengo, lo compro

Como han hecho todas las grandes compañías tecnólógicas con miles de millones en el banco, como Apple, Microsoft, Amazon o Facebook, cuando Google ha necesidado una tecnología muy rápido, en lugar de desarrollarla ella ha comprado una empresa que ya la tiene.

Servicios clave como YouTube, el propio Android, o dispositivos de la Internet de las Cosas, como los termostatos y alarmas Nest, no fueron desarrollados por Google, sino que los compró a otras empresas.

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Nest Learning Thermostat

El termostato inteligente de Google aprende de tus hábitos y rutinas para programarse de manera automática y ayudarte a reducir el consumo de energía en casa. Compatible con Google Assistant, Alexa y Siri.

Google puede permitirse tener ya, al instante, cualquier nueva tecnología que le interese.

Soy el mejor, y gratis

Otras de las claves del éxito de Google es su capacidad para desarrollar servicios y apps que, objetivamente, son las mejores en su campo. Esto frena a los usuarios cuando intentan desligarse de ellas. Puedes encontrar cuentas de correo o navegadores alternativos a Google, pero es imposible encontrar una alternativa a YouTube, a Google Play o a Android, sin tener que cambiar de dispositivo.

La cuenta de Google, el pegamento que hace encajar las piezas

Las docenas de servicios y herramientas de Google encajan entre sí (y nos atan aún más), por medio de la cuenta de Google. Con una única cuenta podemos acceder a todos ellos, lo cual es muy cómodo, pero también se usa para enlazar entre sí toda esa información proveniente de diferentes fuentes.

Google

Además la empleamos para identificarnos en infinidad de tiendas, webs y servicios de terceros, con lo que Google accede a nuevos datos fuera de su ecosistema.

Puedes dejar de utilizar la cuenta de Google (no siempre, en el móvil no, por ejemplo), pero será como cortarte una pierna. Tus correos, tus contactos, mensajes, vídeos, dejarán de sincronizarse entre dispositivos. Las cosas dejarán de funcionar, y tu te darás cuenta de que no puedes vivir sin tu cuenta de Google.

El Big Data es la clave

Vemos como, con los años, y la popularidad de sus productos, Google acumula información. Pero la información, en si misma, son solo letras y números. Hace falta que alguien la interprete. Quizá los hábitos de consumo de un grupo de personas no tienen ningún valor. Pero si hablamos de miles de millones de datos de más de mil millones de personas, todo cambia. Y aquí es donde el Big Data entra en juego.

Google

En palabras sencillas, el Big Data es el análisis de datos masivos. Es lo que marca la diferencia entre dar un pronóstico, y acertar.

Quizá te preguntes por qué las encuestas de las televisiones durante las elecciones, nunca aciertan. Es sencillo: porque se basan en entrevistas a solo unos cientos o miles de personas, y con eso se intenta adivinar lo que votan millones de personas. Pero, ¿y si una encuesta preguntase al 90% de los votantes? Entonces acertaría el ganador de las elecciones casi con toda seguridad. Así es como funciona el Big Data.

Hemos visto cómo Google (y Facebook, y Amazon) recopila información de más de mil millones de personas, en todas las facetas de su vida, desde que se levantan hasta que se acuestan. Esos usuarios representa un porcentaje muy alto de la población de países como Estados Unidos, Europa, Japón… Gracias al Big Data esos datos masivos se organizan de la manera que se deseen organizar: qué móviles se compran, qué películas se ven, que música se escucha, que ropa se compra, o qué libros se ven. Con esa información, que Google vende a las empresas por una cantidad inmensa de dinero, es posible saber qué tipo de películas, qué móviles, o que tipo de televisor comprará la gente, porque son datos que pertenecen a un porcentaje muy alto de la población. Google controla nuestras vidas decidiendo los productos tecnológicos, de consumo o de ocio que deben crearse, basándose en sus datos.

Es escalofriante, pero casi trivial si nos ponemos a analizar otro tipo de datos. ¿Cuáles son las zonas en las que hay más gente que tiene depresión o que realizan más consultas sobre los problemas con el alcohol? ¿Donde viven, qué edad tienen y en qué trabajan los que tienen cierta opinión política?

Quzá nos estemos poniendo demasiado paranóicos, pero los escándalos de Facebook, de Cambridge Analytica, de la intromisión rusa en las elecciones de Estados Unidos y Europa, o la lacra de las Fake News, son reales, no una paranoia.

Y todo ello, sin necesidad de recopilar nombres. El famoso anonimato de Internet en el que se han escudado las compañías para extraer datos de nuestra vida privada, hasta llegar a controlarla.

Marvin Minsky pronosticó en 1970 que “cuando los ordenadores tomen el control, quizá ya no lo podamos volver a recuperar”. Una profecía que, posiblemente, se ha convertido en realidad. 

¿Tenemos otra alternativa?

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