La NASA siempre tiene numerosos proyectos activos, y algunas de las misiones que se llevan a cabo duran décadas. Es el caso del telescopio espacial Spitzer, un telescopio de infrarrojos que fue lanzado al espacio en 2003, y que ha sido clave en la investigación de exoplanetas y de rincones muy remotos del universo.

Pero Spitzer se ha hecho mayor, y le ha llegado el momento de jubilarse. Tras diecisiete años enviando datos del espacio a la Tierra, el día 30 de enero la NASA finalizó todas las operaciones de Spitzer de manera controlada. 

Quienes colaboraron en la creación de Spitzer y han trabajado con él todos estos años probablemente no esperaban que pudiera seguir funcionando hasta ahora. Y es que la misión principal solo tenía planificada una duración de dos años y medio. 

Pero Spitzer ha superado todas las expectativas, y ha trabajado sin descanso durante diecisiete años, incluso cuando varios componentes esenciales dejaron de estar operativos. Durante todo este tiempo ha logrado recopilar información muy importante de todo nuestro universo.

En los primeros años de la misión, Spitzer recopiló datos e imágenes infrarrojas que dieron pie a descubrimientos muy relevantes. Por ejemplo, durante unas observaciones de rutina en 2005, logró capturar brillo procedente de las primeras estrellas del universo

También colaboró con el telescopio Hubble para obtener imágenes de la galaxia más lejana que hemos observado hasta ahora, y ayudó a descubrir una nebulosa en forma de doble hélice muy cerca del centro de la Vía Láctea.

No obstante, su trabajo más sustancial está relacionado con una tarea para la que no fue diseñado: el estudio de exoplanetas. Cuando se envió a Spitzer al espacio, la investigación de exoplanetas estaba todavía en su infancia, y no se planeaba usar el telescopio para contribuir a la misma.

Pero los instrumentos de Spitzer son muy útiles en ese campo, y los científicos decidieron aprovechar sus capacidades, realizando varias modificaciones a distancia en el telescopio. Esto le permitió unirse a la búsqueda y el estudio de planetas fuera del sistema solar. 

Spitzer tuvo tanto éxito en esta labor que logró ser tanto el primer telescopio en capturar luz procedente de un exoplaneta, como el primer telescopio en crear un mapa climático y un mapa de nubes de exoplanetas

Mapa climático de un exoplaneta obtenido por el telescopio Spitzer

Este telescopio también es responsable de haber localizado cinco planetas de tamaño similar a la Tierra orbitando la estrella TRAPPIST-1. Gracias al descubrimiento de Spitzer, ese sistema solar se convirtió en el sistema en el que hemos descubierto más planetas (aparte del nuestro, claro). 

Y no contento con darnos información sobre planetas ya formados, Spitzer también permitió observar grandes nubes de polvo en torno a una estrella. Este polvo procede de la colisión entre asteroides y otros cuerpos rocosos en el espacio, y es un factor clave en la formación de planetas como el nuestro. 

Impacto entre asteroides para la formación de planetas

Sin duda, en estos diecisiete años, Spitzer ha hecho aportaciones de valor incalculable a la astronomía y a otros campos de la ciencia. Y aunque todavía podría seguir trabajando durante un tiempo, hay razones para dejarle descansar definitivamente

La decisión de la NASA de acabar la misión cuando Spitzer todavía es capaz de obtener información y enviarla a nuestro planeta no es un sinsentido. Pese a que a rasgos generales el telescopio funcionaba, en 2009 dos de sus tres instrumentos dejaron de estar operativos por falta de refrigerante, y el que quedaba en pie solo operaba de manera parcial. 

Además, existía el riesgo de que dejase de funcionar de forma inesperada. Spitzer orbita el Sol, no la Tierra, y cada vez costaba más hacer el envío de datos. Para comunicarse con nosotros, el telescopio tenía que inclinar sus paneles solares en ángulos muy pronunciados, alejándolos de la luz solar. 

Cada año el ángulo de alejamiento era más pronunciado, hasta el punto de llegar a los 53º. Pero Spitzer se diseñó de manera que un ángulo mayor a 30º provocase que el telescopio entrase en modo seguro. Y no siempre se logra revivir a los instrumentos que activan ese modo. 

Pese a que los ingenieros habían logrado forzar al telescopio a adaptarse a ese aumento de ángulo, sólo podía alejar sus paneles de la radiación solar durante algo más de dos horas. Después tenía que volver a encarar al Sol para recargarse.

Esto hacía que la ventana de comunicación fuera muy breve, y esas dos horas iban a verse cada vez más reducidas a medida que el ángulo fuera más pronunciado. 

En previsión de que el tiempo de comunicación fuera insuficiente con el paso del tiempo, y teniendo en cuenta las condiciones de los instrumentos, la NASA ha decidido dar a Spitzer un merecido descanso.

A las 14:30 del día 30 de Enero, los ingenieros pusieron a Spitzer en modo seguro, confirmando el cese de todas las operaciones científicas del telescopio. Tras ello, Joseph Hunt, jefe del proyecto Spitzer, confirmó de manera oficial el fin de la misión

Por suerte, toda la información que ha obtenido Spitzer en estos últimos años y las imágenes que ha generado del cosmos son de acceso público. Gracias a ello, en el futuro se seguirán estudiando los datos que ha obtenido, por lo que incluso sin estar operativo continuará ayudando a ampliar nuestro conocimiento

Colisión de galaxias observada por el telescopio Spitzer

Y el California Institute of Technology también mantiene una web en la que podemos consultar todos los descubrimientos realizados gracias a Spitzer, además de las increíbles imágenes que ha obtenido durante casi veinte años de funcionamiento. 

Para no quedarnos sin los mejores métodos de observación del universo, el telescopio espacial James Webb retomará la tarea de Spitzer donde este la ha dejado. Tras varios retrasos, se espera que James Webb sea enviado al espacio en 2021, y dado que posee instrumentos mucho más sensibles que Spitzer y el Hubble, tiene un futuro prometedor.