Parece que Donald Trump empieza poco a poco a salirse con la suya, la lucha de aranceles entre Estados Unidos y China está haciendo mella en las economías de las empresas que comercian entre ambos países, una de ellas es GoPro. La compañía de cámaras ha decidido mover a otro país parte de la producción que realiza en China

Ya lo avisaba durante las elecciones a la presidencia de Estados Unidos y desde que consiguió entrar en la Casa Banca, Donald Trump ha cumplido con su promesa de castigar a las empresas que produzcan fuera del país americano. Las políticas de aranceles contra mercado como el chino y el europeo están frenando el crecimiento económico internacional. 

Otras empresas antes que GoPro se han visto obligadas a trasladar su producción fuera de China para poder seguir vendiendo sus productos en EEUU, intentando evitar tener que subir el precio o perder beneficios. 

¿A dónde nos van a llevar las políticas comerciales de Trump?

GoPro no ha explicado donde llevará esa parte de la producción que va destinada al mercado estadounidense, porque el resto de cámaras que se vendan por el mundo se seguirán produciendo en las actuales fábricas con las que cuenta la empresa en China. 

Otras empresas han optado por mudarse a Vietnam, Tailandia y Taiwán. La alternativa que exigía Trump de fabricar en suelo estadounidense sigue siendo inviable por lo altos costes que supone en comparación con los países asiáticos, supondría un aumento enorme de los precios de los productos. 

En declaraciones a Tech Crunch, el director financiero de GoPro, Brian McGee, ha explicado que “En entorno geopolítico actual, requiere agilidad y nosotros estamos abordando de manera proactiva las preocupaciones arancelarias al trasladar la mayor parte de nuestra producción de cámaras con destino a Estados Unidos fuera de China”. Esta idea viene de lejos, en verano el directo ejecutivo Nick Woodman ya presentó esta opción en una entrevista en la CNN

Ademas de las políticas arancelarias, las penalizaciones que otras compañías tecnológicas como ZTE están padeciendo en Estados Unidos plantean un momento difícil para el comercio internacional tecnológico que muy posiblemente acabe repercutiendo en los bolsillos de los consumidores.