Desde que ves la caja, sabes que estás ante algo especial. El cómo va «envuelto» un dispositivo nos da muchas pistas sobre lo que hay en su interior, y el HP Elite Dragonfly no engaña. Estamos ante el nuevo convertible de la compañía, un portátil extremadamente ligero y veloz que hace gala de un diseño que, innegablemente, llama la atención.

A lo largo del año pasan muchos equipos por nuestro banco de pruebas, pero pocos consiguen cautivarnos desde el principio, algo que sí consigue el Dragonfly. Todo está extremadamente cuidado: desde las juntas hasta un material oleófugo que evita que las huellas impregnen toda la carcasa pasando, claro está, por el rendimiento.

De hecho, es uno de esos casos en los que el rendimiento importa más que el hardware que monta. Eso es algo que veremos a lo largo de este análisis del HP Elite Dragonfly, pero antes, os presentamos el modelo que hemos recibido:

  HP Elite Dragonfly
Dimensiones 30,43 x 19,75 x 1,61 cm
Peso total 0,99 kg
Sistema operativo Windows 10 Pro
Procesador Intel Core i7-8565U
GPU Integrada Intel HD 620
Memoria RAM 16 GB LPDDR3 a 2.133 MHz
Disco duro SSD M.2 PCIe de 512 GB
Intel Optane de 32 GB
Tipo de pantalla 13,3″ IPS
400 nits de brillo
Táctil
72% NTSC
Resolución de pantalla 1.920 x 1.080 píxeles
Conectividad inalámbrica IEEE 802.11a/b/g/n/ac
Conectores de datos A/V 2 x USB Tipo-C 
USB Tipo-A 3.1
HDMI
Minijack de auriculares
Batería Versión de 38 Wh
Dos celdas
Cargador USB Tipo-C de 65 W
Precio 2.599 euros en Amazon

Análisis del HP Elite Dragonfly por apartados:

Un diseño que llama la atención como pocos

Empezamos el análisis del HP Elite Dragonfly hablando del diseño. Vamos a desgranar cada milímetro del portátil, pero estamos ante uno de los equipos más premium, de su clase, que han pasado por nuestro banco de pruebas.

Análisis HP Elite Dragonfly

HP apuesta por una aleación de magnesio para crear el chasis del convertible. Este material no parece tan premium como el aluminio, pero lo cierto es que permite crear portátiles resistentes a golpes, que disipan bien el calor y que pesan muy, muy poco.

Análisis HP Elite Dragonfly

De hecho, el Dragonfly pesa 999 gramos y es un placer, con su tamaño de 30 centímetros a lo ancho y 1,6 cm de grosor, llevarlo tanto en la mano como en cualquier mochila. No abulta más que cualquier libreta A4.

Análisis HP Elite Dragonfly

Las líneas de diseño son extremadamente elegantes. Con un color azul oscuro que tira al negro mate dependiendo de cómo da la luz, el logo cromado de HP destaca en la parte central de la carcasa.

Análisis HP Elite Dragonfly

Las bisagras están en los laterales, también tienen detalles cromados y permiten voltear la pantalla casi 360º. Es un convertible y lo cierto es que la bisagra parece lo suficientemente robusta como para aguantar el «trote» de ir cambiando de modo a diario.

Hay otros detalles de buen gusto en la carcasa. Por ejemplo, podemos usar el portátil como un portátil convencional, o como «tablet», pero también podemos apoyar el teclado en la mesa para tener solo la pantalla en frente y, para eso, hay unas pequeñísimas gomas en la carcasa que hacen que el teclado no se roce con la mesa.

Análisis HP Elite Dragonfly

Cuando abrimos la pantalla (no se puede con una sola mano debido al poco peso de la base) encontramos un teclado con altavoces a los lados, un touchpad de tamaño considerable, la pantalla con bordes (delgados) negros y el logo de HP en la parte inferior del panel.

Análisis HP Elite Dragonfly

HP sabe que muchos usuarios colocan una pegatina en la cámara para evitar posibles casos de espionaje, y siendo este equipo uno enfocado al sector profesional, han incluido una pequeña pestaña corredera que tapa la cámara. Es una muestra más del mimo por el detalle a la hora de crear el portátil.

Análisis HP Elite Dragonfly
Análisis HP Elite Dragonfly

Para terminar con este apartado, en el lateral izquierdo tenemos el puerto de seguridad, la ranura para la SIM, el botón de encendido y un USB 3.1 de Tipo-A.

Análisis HP Elite Dragonfly

En el lado derecho tenemos dos Thunderbolt USB Tipo-C, el jack de auriculares y un HDMI. La carga se produce a través de los puertos Thunderbolt.

Análisis HP Elite Dragonfly

En la parte interior, solo tenemos dos bandas de goma para que el portátil no resbale en una superficie y una gran rejilla de ventilación.

Pantalla táctil FullHD que deja buenas sensaciones

Y hablemos de la pantalla. Hay varias configuraciones del HP Elite Dragonfly que nos llevan a resolución 4K e, incluso, FullHD con un brillo de 1.000 nits. Nosotros hemos analizado la versión más modesta de la pantalla, pero excepto en un caso concreto de uso, no hemos echado en falta esos niveles de brillo extremo.

Análisis HP Elite Dragonfly

Estamos ante una pantalla de 13,3″ con una resolución FullHD de 1.920 x 1.080 píxeles en formato 16:9. Es un panel con 400 nits de brillo máximo, según HP, y un panel IPS con el 72% de espacio NTSC y 117% del sRGB.

Análisis HP Elite Dragonfly
Análisis HP Elite Dragonfly

Los marcos laterales tienen un grosor de cuatro milímetros y la sensación es la de estar ante un frontal muy bien aprovechado. Eso sí, en la parte superior tenemos un marco que aumenta hasta los doce milímetros que alberga antenas LTE (en la versión compatible) el sensor de luz para el brillo automático, dos micrófonos y la cámara.

Análisis HP Elite Dragonfly

Si hablamos del brillo, el modo automático funciona muy bien, pero el problema es que esos 400 nits se quedan escasos cuando vamos en un avión o tren y nos da la luz directa. ¿Por qué? El panel es brillante y refleja bastante, por lo que más brillo… se agradecería.

Análisis HP Elite Dragonfly

En interiores, eso sí, no hay ninguna queja con el brillo del panel. Por lo demás, la representación de color es excelente, los ángulos de visión muy generosos y la respuesta multitáctil (10 puntos) tanto de los dedos como del lápiz óptico incluido es muy, muy buena.

Análisis HP Elite Dragonfly

Un equipo de 13,3″ no es para todo el mundo, pero contar con esa resolución FullHD permite ampliar el espacio de trabajo. En las fotos que estáis viendo, la escala está al 125% y todo se ve perfectamente. Podría llevarlo al 100% para tener más espacio en aplicaciones como Photoshop, pero ahí la cosa se complica al leer ciertos menús (en aplicaciones, en Windows la letra es pequeña, pero legible).

Análisis HP Elite Dragonfly

Por cierto, aunque no sea demasiado brillante, la pantalla llega (con lo mínimo) para reproducir contenido HDR por streaming. Si tenéis Netflix, por ejemplo, 4K HDR, vais a notar la mejora.

Un Intel Core de hace dos generaciones, pero con Optane

Si hablamos de las tripas del HP Elite Dragonfly, no tenemos tan buenas noticias como al hablar de la pantalla, el diseño o la batería (que veremos más adelante). Y es que, estamos ante un portátil de más de 2.000 euros que monta un procesador Intel Core de hace dos generaciones.

Análisis HP Elite Dragonfly

Se trata del Intel Core i7-8565U, un procesador del tercer cuarto de 2018 que cuenta con cuatro núcleos y ocho hilos a una frecuencia de 1,8 GHz con turbo de 4,6 GHz. Está construido en una litografía de 14 nanómetros y el TDP es de 15 W (configurable a 25 W o 10 W, dependiendo de si queremos más potencia o batería).

En un portátil de esta gama, habría estado bien contar con un procesador de décima generación y bajo consumo tanto por la potencia de los mismos como, sobre todo, por el consumo y la RAM soportada. Y es que, el Dragonfly analizado cuenta con 16 GB de RAM (bien por esta parte) LPDDR3 a una frecuencia de 2.133 MHz (aquí, deja que desear).

Dicho esto, estamos ante un PC que vamos a utilizar para ofimática, sobre todo, y antes de pasar a la experiencia, os dejamos la tabla de rendimiento:

  HP Elite Dragonfly
(i7-8565U)
LG Gram
(i7-8565U)
Huawei Matebook 13
(i7-8565U)
Galaxy Tab S6
(SD855)
Cinebench R20 1.096 puntos
Cinebench R15 CPU 541 puntos 544 700
Cinebench R15 OpenGL 50,03 fps 43,85 fps 56,72 fps
Geekbench 4 Single-Core: 4.880 puntos
Multi-Core: 13.777 puntos
Single-Core: 4.843
Multi-Core: 12.304
Single-Core: 5.244
Multi-Core: 17.553
Single-Core: 3.335
Multi-Core: 10.346
Geekbench 4 GPU 25.125 puntos 29.184 37.442
Geekbench 5 Single-Core: 1.161 puntos
Multi-Core: 3.360 puntos
Geekbench 5 GPU 5.652 puntos
PC Mark 10 3.818 puntos 3.591 4.286 9.555
CrystralDiskMark Lectura secuencial: 2.091 MB/s
Escritura secuencial: 567,29 MB/s
Lectura secuencial: 543,3 MB/s
Escritura secuencial: 511 MB/s
Lectura secuencial: 3.396,5 MB/s
Escritura secuencial: 2.531 MB/s
Lectura secuencial: 1.180 MB/s
Escritura secuencial: 204 MB/s

Hemos querido comparar el rendimiento del HP Elite Dragonfly con dos portátiles con un año de antigüedad y una tablet «pro» reciente. Por un lado, el LG Gram (aquí análisis) y el MateBook 13 (y aquí su análisis), ultraportátiles que comparten procesador. Por otro lado, el Galaxy Tab S6 con un Snapdragon 855 que, como os contamos en nuestro análisis, sirve para trabajar perfectamente gracias a su modo DeX.

SSD HP Elite Dragonfly

Dicho esto, y como se puede ver en la comparativa, no podemos decir, de ninguna manera, que el Dragonfly sea un portátil poco potente. No lo es y, para ofimática, estudios y un entorno de oficina con Docs, tablas de Excel e incluso Photoshop esporádico y otros programas de retoque fotográfico, va muy bien.

El procesador no colapsa en ningún momento y el flujo de trabajo es fluido. ¿Cuál es el pero? El que ya hemos dejado caer: es un ordenador premium con un precio también premium… y un procesador de hace dos generaciones que no es el que debería montar un equipo de estas características.

Aun así, repetimos: el sistema se comporta de maravilla. De hecho, una de las tareas más exigentes para mi MacBook Pro de 15″ con i7 y GPU discreta es trabajar con Capture One y los filtros, flujo de trabajo y edición de los archivos RAW de mi cámara.

Análisis HP Elite Dragonfly

Gran parte de la culpa de esto la tiene tanto el boost del i7 como, sobre todo, Intel Optane. Es uno de los primeros portátiles con Optane que entran en la redacción y, aunque la tecnología no ha sido el «ángel de la guarda» que Intel pretendía que fuera, lo cierto es que mete un «acelerón» al sistema que se agradece bastante.

El SSD es M.2. PCIe con una velocidad de lectura elevada, así como una buena tasa de escritura aprovechando el enlace PCIe. Tiene 512 GB (477 libres) y va como debe.

Análisis HP Elite Dragonfly

El Optane, por el contrario, «sólo» es de 32 GB y se encarga de trabajar acelerando aplicaciones de manera inteligente y, además, apoyando a la RAM cuando ésta lo necesita. Es un trabajo invisible que se nota en el día a día, cuando ves que todo se abre al instante, que en tareas exigentes el portátil no se ahoga y que todo va… bueno, como debe ir.

Optane HP Dragonfly

No puedes ver «qué hace» Optane en ningún menú, pero en la aplicación dedicada al hardware sabemos en qué trabaja automáticamente, su capacidad por sesión y podemos elegir si acelera el equipo o no de manera automática en los procesos que él prefiera.

¿Tiene un procesador a la última? No. ¿Nos gustaría un Intel de última generación? Claro ¿Tenemos queja del rendimiento? En absoluto. Al final, eso es lo importante.

Disipa sin problema hagamos lo que hagamos, pese al tamaño

Un punto muy a favor del portátil es que, pese a no tener los procesadores más eficientes energéticamente y contar con una base de disipación muy, muy pequeña, se mantiene en todo momento por debajo de los 50º. 

Análisis HP Elite Dragonfly

Si estamos trabajando en web, la temperatura que hemos medido va entre los 37º y los 40º, pero cuando subimos algo la carga de trabajo y empezamos a retocar imágenes, a convertir archivos y a tener más de 10 pestañas abiertas, la temperatura se clava en los 43-45º. Solo con un uso extremo (lotes de archivos de Capture One convertidos a .png), la temperatura pasa de los 50º.

Análisis HP Elite Dragonfly

Algo positivo, también, es que ese calor se disipa de manera muy correcta por la salida trasera y no se traspasa a la carcasa. Lo mejor es que esas mediciones es en modo inalámbrico «chupando» de la batería.

Análisis HP Elite Dragonfly

En ese modo, el ventilador no se enciende para no consumir batería. Cuando estamos conectados a la corriente, sí se enciende (siendo algo ruidoso debido a las rpm a las que se ejecuta y a lo pequeño de la salida de aire).

Teclado, touchpad y lápiz táctil de los mejores que hemos probado

Hay varios tipos de portátiles y los mismos componentes pueden ser más o menos importantes dependiendo del equipo que tengamos entre manos.

Cuando analizamos un portátil gaming, por ejemplo, no damos tanto peso al teclado y el touchpad. Evidentemente son importantes porque vamos a pasar tiempo con ellos, pero no tanto como en un portátil creado para escribir, por ejemplo.

Análisis HP Elite Dragonfly

En el caso del HP Elite Dragonfly, nos encontramos un teclado magnífico y un touchpad generoso en tamaño y perfecto en su respuesta. Las keycaps no tienen ningún tipo de forma, son planas, y aunque me gustan las que cuentan con una superficie cóncava, no lo he echado de menos.

El motivo es que el tacto ligeramente rugoso y, sobre todo, el rebote que tienen es algo que convierte el escribir en algo tremendamente placentero. El sonido de ese rebote también acompaña y es muy, muy cómodo escribir durante horas en este teclado.

Análisis HP Elite Dragonfly

Un buen detalles es que no atrapan con facilidad la grasilla de los dedos y, además, es un teclado con protección frente a salpicaduras. Para redondear, contamos con retroiluminación en color blanco. 

Cada fabricante personaliza como quiere sus teclas de función, y en este caso tenemos las teclas de colgar/descolgar teléfono si tenemos un Android emparejado con Windows 10, un atajo al calendario, una tecla para poner el portátil en modo avión y el bloqueo del micrófono integrado, así como las teclas de volumen, brillo y retroiluminación del teclado.

Análisis HP Elite Dragonfly

Si pasamos al touchpad, como decimos tiene un tamaño bastante generoso.11 x 6,5 cm es un tamaño suficiente como para trabajar de forma cómoda en él y, además, tanto el «click» que genera al realizar una pulsación como el tacto y su respuesta es casi ASMR.

Análisis HP Elite Dragonfly

Muy, muy bien trabajo de HP en este sentido que, además, se complementa con un lápiz óptico que también responde como se espera en un equipo de esta gama.

Análisis HP Elite Dragonfly

Cuenta con tres botones totalmente personalizables y, además, lo bueno es que no va a pilas, sino con una batería integrada que se carga mediante un puerto USB Tipo-C que se encuentra en la parte superior (y que podemos cargar directamente desde el portátil).

Análisis HP Elite Dragonfly

Echo en falta que esté imantado para que se pegue al equipo, pero bueno, el funcionamiento es más que correcto, su acabado en aluminio hace que sea cómodo cogerlo y el peso también es el adecuado.

Altavoces en la parte superior, pero muy justitos

Cuando hablamos de portátiles para consumir contenido o de portátiles gaming, siempre hablamos de altavoces. Puede que en este equipo no tenga mucho sentido por el uso al que está destinado, pero queremos prestar atención en este análisis del HP Elite Dragonfly a este apartado.

Vamos a escuchar música, videos, videollamadas o una película esporádica en este equipo y, la verdad, se agradece que el sonido llegue lo más limpio posible. No rebota contra una superficie y lo cierto es que el volumen que dan es elevado, pero la calidad del mismo ya es otra cosa.

Análisis HP Elite Dragonfly

Cualquier rango, desde el 1% hasta el 100% de volumen, es de un sonido enlatado al que le fallan los agudos, los medios no tienen consistencia y los bajos… bueno, no hay. Es algo que no deja de ser normal, pero hay altavoces en móviles que suenan mejor. Y por bastante.

Al menos, tenemos el puerto minijack de 3,5 mm.

Windows 10 Pro que vuela pese a todo el software de HP

En cuanto al software, no hay sorpresas en el apartado del sistema operativo. Windows 10 Pro se encarga de dar vida al PC, y lo cierto es que se agradece que venga la versión Pro instalada y no la Home. Hay diferencias (quizá no a un nivel de usuario normal y corriente) y en un portátil como este, se nota.

Otra cosa es el software instalado. Lógicamente, tenemos el software de Optane, y aunque ya viene preconfigurado para acelerar el equipo, está ahí para que un usuario avanzado lo utilice y cree nuevas unidades, active o desactive la aceleración, etc.

Análisis HP Elite Dragonfly

Pero también está el software de HP que nos asalta cada dos por tres con notificaciones. Nada más abrir el equipo se ejecutan Sure Click (un antivirus de HP) y Client Security para crear herramientas como contraseñas para Windows, ver el registro, analizar el equipo, gestionar la huella dactilar (sí, tenemos lector de huella y funciona de maravilla).

Hay otros dos programas de HP para diagnosticar el equipo y mostrar el hardware instalado, y es algo que no consigo entender porque se solapan al tener la misma información, pero bueno. Y, por último, el soporte para ver la garantía, el de energía, el de privacidad, la documentación del equipo y WorkWell. Nueve programas solo de HP a los que hay que sumar el control de audio de Bang&Olufsen y los típicos juegos como Candy Crush, editores de vídeo o Skype.

Análisis HP Elite Dragonfly

Se agradece que, al menos, tenemos instalado Office completo, y si tenemos una cuenta de Office 365, podemos empezar a trabajar sin tener que descargar nada, pero la cantidad de software de HP y además bloatware es… asfixiante, tanto por verlo en el menú de inicio como por las molestas notificaciones.

Batería para una jornada con un cargador potente y compacto

Donde no hay ninguna queja es en la batería. Hay dos configuraciones de 38 Wh y 52 Wh. Nosotros tenemos la versión pequeña, pero aún así podemos trabajar una jornada exigiendo al equipo sin tener que pasar por un enchufe.

Se nota que es un portátil creado para la movilidad y los ventiladores no se ponen a funcionar cuando estamos en modo inalámbrico, solo activándose cuando estamos conectados a la corriente. Es una solución inteligente para limitar los elementos que consumen batería.

Análisis HP Elite Dragonfly

Con Wi-Fi y el brillo al 70%, tareas de ofimática, Photoshop y Spotify, el portátil aguanta unas seis horas sin necesitar un enchufe. Sube a ocho si eliminamos Spotify y Photoshop de la ecuación, pero no vale la pena ahorrar batería en un entorno de oficina si tenemos un enchufe cerca, ya que el cargador (con un tamaño muy contenido y cable trenzado) nos da una carga completa en aproximadamente una hora.

De hecho, puede sonar a broma, pero una de las cosas que más me ha gustado es que el cargador pesa muy poco, es bonito y, sobre todo, ocupa poquísimo en la mochila. Tiene una capacidad de 65 W y, evidentemente al ser Tipo-C, vale para otros dispositivos.

Análisis HP Elite Dragonfly

¡Ah! Hablando de otros dispositivos, el lápiz se puede cargar directamente en uno de los USB Tipo-C del portátil (con el cable incluido), ya que arrojan una potencia de 15 W.

Un equipo muy premium que brilla pese a sus carencias

Llegamos al final del análisis del HP Elite Dragonfly con una idea clara: no es tan espectacular ni potente como otros portátiles que han pasado por nuestra mesa de análisis últimamente, pero pocos equipos tan redondos hemos probado estos últimos meses.

Análisis HP Elite Dragonfly

No monta los mejores componentes ni los más nuevos (ese Intel de octava generación o la memoria LPDDR3, por ejemplo) y los altavoces está lejos de ser una opción para disfrutar de la música, pero por lo demás, está a la altura de las expectativas.

Un SSD que funciona de manera muy eficiente, Optane acelerando el equipo y un Windows 10 que cada vez está más optimizado y permite que todas las tareas vuelen en este dispositivo.

Análisis HP Elite Dragonfly

La pantalla es una auténtica gozada y la faceta convertible está ahí para que los usuarios elijan la mejor forma de trabajar. El multitáctil funciona bien, la compatibilidad con su lápiz óptico es muy buena y, a nivel de productividad y batería, no tiene ninguna pega.

El software y bloatware de los fabricantes es una batalla perdida, ya que cada uno quiere meter lo suyo, y es cierto es es un equipo muy caro, pero para trabajar, hoy por hoy, se me ocurren pocos mejores.