Las dos caras de la moneda en la lucha contra el plástico

Servicio Tecnico provincia de Noticias

Botellas, bolsas, redes de pesca, neumáticos de coches o preservativos son algunos de los (muchos) desechos plásticos que se arrojan cada día al mar. De acuerdo con los últimos datos que manejan desde Greenpaace, cada segundo se vierten 200 kilos de plástico en los mares y océanos de todo el mundo, haciendo que la cifra supere las 12 millones de toneladas de basura al año. Una situación alarmante para los expertos, quienes estiman que la producción de plásticos en el planeta será de casi 500 millones de toneladas en el año 2050, lo que supone un aumento del 900 por ciento con respecto a datos de 1980. Desde la organización señalan que estas cifras tan elevadas se deben a la fácil dispersión y el lento proceso de degradación de los plásticos, de manera que los convierte en el enemigo número uno de mares y océanos. Sin embargo, las soluciones para poner fin a la contaminación de los plásticos no terminan de gustar a todos. “Las medidas en España y a nivel europeo son insuficientes para acabar con la contaminación de los plásticos”, señala a Computerhoy.com Julio Barea, portavoz de Greenpeace. Nuestro país ocupa la quinta posición en el ranking europeo de producción de plásticos. Por eso, desde esta formación ecologista apuestan por ir más allá del reciclaje que hacemos en casa. Uno de los proyectos que proponen es reducir la producción de envases de usar y tirar, y apostar más los reutilizables. Pone como ejemplo una botella de agua que utilizamos durante 15 minutos pero tarda 400 años en desaparecer del planeta. Otra de las propuestas con las que están trabajando se denomina “Devolver el Casco 2.0”, y consiste en que los ciudadanos recuperemos el hábito de devolver las latas y las botellas después de utilizarlas a la tienda o el establecimiento donde fueron adquiridas. Calculan que con esta medida – que ya existía en nuestro país en la década de los 80 – se acabaría con el abandono diario de 30 millones de envases de bebidas cada día, contribuyendo a la lucha contra el cambio climático, acabando con la contaminación de los plásticos, con ahorros en la limpieza de los municipios y creando nuevos puestos de trabajo. Países como Alemania, Australia, Dinamarca o Estados Unidos ya lo llevan a cabo con más del 90 por ciento de éxito.
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En 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos

Con esta realidad sobre la mesa, desde diferentes organismos internacionales tratan de impulsar medidas para poner fin a la contaminación de los plásticos. En 2017 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ponía en marcha una iniciativa para “prevenir y reducir significativamente la contaminación en los océanos” en el año 2050. Según sus previsiones y si la situación sigue en aumento, habrá más plásticos que peces en los océanos. La respuesta está siendo favorable: ya cuenta con la firma de más de 190 países de todo el mundo. Esta no es el único proyecto de esta asociación internacional. También están sacando adelante una medida para acabar con los plásticos de un solo uso antes de 2020, que ha recogido más de un millón de firmas en los últimos meses.
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Por su parte a nivel europeo también se están tomando medidas para acabar con la contaminación de los plásticos. El pasado mes de enero se presentaba la nueva Estrategia Europea sobre Plásticos de la Comisión Europea, la primera estrategia europea sobre plásticos. En el documento se señala que esta iniciativa forma parte de la transición hacia una economía más circular, más sólida y donde se utilicen los recursos de modo sostenible. Según afirman, este proyecto servirá para proteger el medio ambiente de la contaminación de los plásticos y también servirá para incentivar el crecimiento y la innovación de las empresas.
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El reto marcado es bastante ambicioso: que todos los envases de plástico del mercado de la Unión Europea sean reciclables para el año 2030, reducir el consumo de plásticos y restringir el uso internacional de microplásticos. Según este organismo, los europeos generamos cada año 25 millones de toneladas de residuos plásticos, de las cuales menos del 30 por ciento se recogen para ser recicladas. Si nos vamos a datos globales, el plástico supone en 85 por ciento de los residuos en las playas. No sólo eso. El plástico también llega a nuestros pulmones en forma de microplásticos presentes en el aire, el agua, los alimentos y bebidas (como las botellas de plástico), cuyos efectos secundarios para la salud de las personas aún se desconocen. De ahí la importancia de tomar medidas para luchar contra la contaminación de los plásticos.
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También a nivel estatal es necesario un cambio que implique un menor uso del plástico.  Por ejemplo, estaba previsto que en España desde el 1 de enero de 2018 estuviera prohibido entregar bolsas de plástico gratis a los clientes en los establecimientos. Y decimos “estaba” porque el Real Decreto que recoge esta medida aún no ha sido aprobado. A pesar de la no existencia de esta primera normativa al respecto, desde hace algún tiempo muchas tiendas, supermercados e hipermercados cobran a los clientes por una bolsa de plástico para la compra. Una vez que entre en vigor, cada vez que vayamos a un comercio cualquiera se cobrará entre cinco y 30 céntimos por bolsa, dependiendo del material en que está fabricada y de si son o no compostables (se degrada biológicamente) – tal como se recoge en el borrador del documento.
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La otra cara de la moneda: ¿Las medidas para luchar contra la contaminación de los plásticos son las correctas?

Durante estas línes hemos contado las diferentes regulaciones para poner fin a la contaminación de los plásticos sobre las que se está avanzando a nivel internacional, europeo y estatal. Unas propuestas que, como hemos visto, “se quedan cojas” para organizaciones de ecologistas como Greenpeace. Ellos no son los únicos que reclaman mayor dureza con este tema, empezando por una mayor implicación de los gobiernos y de quienes están al mando. Una de las voces más críticas contra las medidas para luchar contra la contaminación de los plásticos que se están tomando procede de Green Alliance. Se trata de una organización sin ánimo de lucro y think thank fundada en el año 1979 que cuenta con más de 400 miembros, entre los que están ecologistas y líderes de opinión políticos. Su eje principal es buscar soluciones medioambientales en Reino Unido centrándose en tres aspectos: medio ambiente natural, bajas emisiones de carbono y administración de recursos existentes. El trabajo realizado les ha valido diferentes premios en los últimos años: en 2009 le concedieron el galardón al Think Thank del Año en los Public Affairs News Awards y en 2016 se les reconoció como Mejor Campaña Ambiental por una ONG en los Premios Green Ribbon. De ahí que muchos tengan en cuenta la postura de Green Alliance con respecto a las medidas para luchar contra la contaminación de los plásticos. Para empezar, desde esta organización proponen transformar el concepto de “guerra contra el plástico” por el de “guerra contra la basura plástica”. Según defiende Libby Peake, una de las portavoces de Green Alliance, en conversación con BBC, este material está presente en multitud de objetos del día a día de las personas y de los animales. Y es bueno. De ahí que rechacen la idea de que todos los envases de plástico para alimentos son perjudiciales, una teoría que podría ser contraproducente para el planeta. Por ejemplo, Peake defiende que la comida envasada en plástico de manera correcta sirve para proteger a los alimentos, de manera que ayuda a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.
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Además de defender el uso de ciertos plásticos, desde Green Alliance proponen tres soluciones para frenar la contaminación de los plásticos:
  • Prohibir el consumo y la utilización de productos de plástico sucios como los bastoncillos de algodón.
  • Dejar de usar tantos tipos de plástico distintos y que los empleados puedan ser reciclados.
  • Poner en marcha plantas de reciclaje para los materiales y productos que sea necesario utilizar.
También se muestran preocupados por la tala masiva de árboles que se está produciendo: la deforestación está transformando los bosques, plantando en estos territorios cultivos que satisfagan la creciente demanda de producción de carne y haciendo aumentar los gases de efecto invernadero. Una práctica que es contraproducente, puesto que no estamos valorando que la tierra es finita, que tiene un límite y que la solución no está en buscar más terreno para cultivar ni menos en deforestar los bosques. Como vemos, el tema de la contaminación de plásticos es un problema mundial. Por eso es importante que todos y cada uno de nosotros pongamos nuestro granito de arena en la medida de lo posible (por ejemplo, reciclando la basura en casa en diferentes contenedores) y que también los diferentes organismos incentiven medidas para acabar con esta situación.