Ponerle tu nombre a un cohete, ¿la nueva forma de financiación de la NASA?

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La NASA anda mal de dinero y como solución se ha planteado poner publicidad en sus próximas misiones espaciales. Dentro de unos años podríamos ver un titular que anunciara que el cohete Coca Cola Rocket ha llegado a Marte, o incluso quizás algún día lleguemos a ver a los astronautas de la Estación Espacial Internacional haciendo anuncios en los que salgan probando un producto en el espacio. De momento, su última idea está al alcance de cualquier persona con dinero.

Ya lo comentábamos hace poco: la agencia americana había tenido que recurrir a colaborar con empresas privadas para poder llevar a cabo las distintas misiones en las que trabaja actualmente, contando así con el apoyo de compañías como Boeing o SpaceX.

La última estrategia de financiación ha salido de su administrador, Jim Bridenstine, que se ha propuesto formar un nuevo comité cuyo principal objetivo sería la comercialización de la NASA. Y parece que este comité, dirigido por Mike Gold de la compañía Maxar Technologies ya ha valorado algunas posibilidades como la venta de los derechos de denominación de las misiones, los cohetes o los rovers que inspeccionan los planetas.

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Jim Bridenstine lo dejaba claro con un tweet en el que le proponía al famoso presentador y humorista estadounidense Jimmy Fallon si quería poner us nombre al próximo cohete de la agencia.  Bridenstine no cuenta con muchos apoyos… de momento. 

A la NASA le cuesta le cuesta cada año entre 3 y 4 mil millones de dólares mantener en funcionamiento la Estación Espacial Internacional (ISS). Según el Instituto de Políticas de Ciencia y Tecnología de la agencia espacial, con la comercialización de una estación espacial podrían conseguir más de 100 millones de dólares gracias a la publicidad, lo que no cubriría mucho los costes pero sí ayudaría a amortizar al menos parte de los gastos.

En cualquier caso, ese dinero no se quedaría en la NASA. La agencia espacial norteamericana únicamente puede gastar el presupuesto que le asigna el Congreso de los EEUU, por lo que, las cantidades que consigan mediante la publicidad y la venta de derechos de denominación irá directo al Tesoro y el Congreso decidirá a que se destina. Pueden optar por compensar el presupuesto de la NASA o gastarlo en otra agencia gubernamental. 

Las quejas a esta nueva hoja de ruta llegan desde multitud de sectores. Y los primeros en expresar su rechazo son los propios trabajadores de la NASA, donde desde hace años se ha bloqueado todo tipo de publicidad a marcas externas; el sector espacial privado que depende prácticamente por completo de estos ingresos publicitarios; y los propios ciudadanos estadounidenses que financian a la agencia con sus impuestos y no ven con buenos ojos que una institución pública tenga patrocinadores.

La NASA siempre ha tenido muchos pretendientes que veían una oportunidad de oro que su lógo o anuncio se relacionara con las misiones espaciales, no obstante siempre se habían mostrado reservados y distantes. Los espectadores que suelen ver a los astronautas en los vídeos que se publican desde el espacio están acostumbrados a verles usar de manera cotidiana productos que se pueden encontrar en cualquier supermercado, como toallitas húmedas para limpiar la estación y los mandos, así como comidas, pero las marcas nunca se podrían nombrar expresamente.

En la imagen inferior se puede ver al astronauta Loren Shriver comiendo M&Ms, aunque la NASA las denominó simplemente como chocolatinas. Otro ejemplo fue en los 90 cuando la compañía Kellogg intentó sin éxito poner el dibujo del famoso tigre Tony de los cereales Frosties en el tanque de combustible de un transbordador. 

Desde el sector privado, en The Verge recogen las declaraciones de Jeffrey Manber de Nanoracks, quien ve como una ventaja ilegal la competencia comercial entre el sector privado y público, teniendo en cuenta que el segundo cuenta con una fuente de ingresos asegurada. Además, plantea que si la NASA puede llevar ese rumbo después le seguirán otras agencias gubernamentales, ¿podríamos ver a los acorazados del Departamento de Defensa lucir logotipos de refrescos en pleno ataque militar?

Por parte del nuevo comité, Mike Gold defiende la idea así: “El capitalismo funciona realmente bien aquí en la Tierra. No hay ninguna razón por la que no deberíamos abrazarlo en el espacio”.

La polémica está servida y durante un tiempo veremos opiniones de todo tipo, pero la última palabra la tienen la NASA y el Congreso, que puede que se decante por permitir esta nueva vía de financiación si de esta manera consiguen mantener todas las misiones en marcha.