Hay pocas cosas más frustrantes para un estudiante que dedicar días, semanas, a preparar un examen, y suspenderlo. Has estudiado, te lo sabes, pero a la hora de responder las preguntas te quedas en blanco, o te equivocas en cosas que ya sabías. ¿Por qué hay estudiantes que estudian mucho pero no rinden?

La sensación es similar en todos ellos: le han echado muchas horas, han repasado y se saben todos los temas, pero en el momento de la verdad se quedan en blanco, se equivocan en cosas que sabían, o saben la respuesta, pero no saben cómo explicarlo. Y no tiene nada que ver con ser listo o tonto.

La psicóloga y profesora universitaria Soledad González-Pumariega Solís, nos da las claves en el blog The Conversation, para intentar solucionarlo. Porque la buena noticia es que hay solución, aunque lo más probable es que necesitemos ayuda.

Reglas mnemotécnicas y trucos para mejorar la memoria

En primer lugar, hay que tener en cuenta un elemento importante, pero que no tiene nada que ver con el estudio: los nervios. Muchas personas se ponen tan nerviosas en el examen, que se bloquean. Eso exige una ayuda específica de otro tipo, para aprender a calmar los nervios.

Si ese no es el problema, la causa más probable de que un estudiante estudie mucho pero no apruebe es sencillamente… que ha estudiado mal.

Aquí tiene parte de culpa el propio sistema educativo, que muchas veces no enseña a los niños a estudiar. El problema es que muchos estudiantes emplean técnicas de estudio primitivas, que se basan en esta máxima: “Aprender es memorizar literalmente“. Se memoriza a base de repetir, pero no se comprende ni se asimila lo que se está memorizando. Y por eso luego cuesta tanto explicarlo en el examen, porque cuando te olvidas de una palabra o una frase que has memorizado, es como una cadena: el resto se derrumbará como un castillo de naipes.

Estudiantes

La clave, según la profesora Soledad González-Pumariega Solís, está en utilizar lo que los expertos llaman estrategias de aprendizaje. Cada materia exige una forma distinta de estudiarla, que implica usar diferentes técnicas de aprendizaje: subrayar, esquematizar, resumir, parafrasear, etc. Pero no basta solo con ponerse a escribrir líneas bajo las palabras de un libro. Hay que aprender a identificar lo que es importante, y cómo se relaciona la información. Encontrar una lógica a lo que estudiamos, para que nuestro cerebro lo asimile más fácilmente.

El problema de todo esto, es que las estrategias de aprendizaje hay que aprenderlas. Alguien nos las tiene que enseñar: el profesor de clase , un tutor, un profesor de clases particulares, etc.

Soledad González-Pumariega Solís aconseja a los profesores utilizar dos técnicas: el modelado, y el feedback.

Cuando explican los temas en clase, conviene usar modelos para que el alumno vea, con ejemplos, cómo hay que aprender ese tema. ¿Qué es lo importante de este tema? ¿Cómo puedo relacionar la información? ¿Qué hago si no lo entiendo?

Del mismo modo, los profesores tienen que pedir feedback a los alumnos. Hablar con ellos y preguntarles si el tema les parece fácil o díficil, qué parte no han entendido, y si existe una forma diferente de explicarlo.

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Si eres un alumno que estudias mucho pero no te cunde, plantéate aprender estrategias de aprendizaje. Consulta a tus profesores, a tu tutor, o a un profesor particular, porque la clave está en aprender nuevas técnicas de estudio que te permitan aprovechar mejor las horas que dedicas a estudiar.

[Fuente: The Conversation]