Esta es la principal conclusión que se extrae de un mapa recién presentado por el Observatorio de la Tierra de la NASA, en el que se comparan las temperaturas registradas del 11 al 25 de febrero de 2019, con las que tuvieron lugar en ese mismo periodo de dos semanas, pero desde 2002 hasta 2012.

Los resultados son un ejemplo muy visual de lo que el cambio climático está haciendo con el continente europeo y, sobre todo, lo que le queda aún por hacer.

En el mapa que dejamos a continuación se observan en tonos anaranjados y rojizos las regiones en las que las temperaturas han ascendido y en azul las que han disminuido. Si bien es cierto que se pueden ver algunos puntitos azulados en Irlanda, Escocia e Islandia, la mayor parte del continente está coloreado en tonos que van desde el naranja más tenue, que se puede observar en algunos puntos de España, Portugal, Italia y Rusia, hasta un rojo intenso, que cubre países como Bielorrusia, Polonia o Finlandia.

mapa calor europa

@NASA

Esta tonalidad indica que en esa parte de Europa las temperaturas durante el pasado mes han estado más de 12ºC por encima de las que se registraron entre 2002 y 2012. Y seguirá así durante un tiempo, pues los meteorólogos calculan que el clima en Europa central será más cálido y seco de lo normal hasta mayo. Es importante tener en cuenta que se hace referencia a la temperatura superficial, que puede ser diferente a la del aire. De cualquier modo, sirve perfectamente como ejemplo de los cambios que se están generando con motivo del calentamiento global. En países como Bielorrusia o Polonia las temperaturas ha aumentado 12ºC con respecto a los años 2002-2012.

Pero no solo las temperaturas han cambiado con motivo del cambio climático. También está previsto que los fenómenos meteorológicos durante los próximos meses sean muy diferentes a los de la primavera de no hace demasiados años. Concretamente, España y Portugal continuarán su mala racha, con un periodo principalmente seco, muy diferente al del sudeste europeo, donde serán frecuentes las tormentas, o al norte, en el que predominarán las lluvias.

Estos cambios bruscos en las condiciones meteorológicas pueden afectar negativamente a muchos niveles, desde la pérdida o el adelanto de cosechas hasta la rápida expansión de incendios forestales, a causa de las altas temperaturas y la ausencia de lluvias. Uno de los ejemplos más recientes lo acabamos de ver en España, en Cantabria y Asturias. Aunque se cree que en este caso el fuego fue intencionado, el clima prácticamente primaveral al que nos enfrentamos pudo propiciar que se extendiera.

Todo esto ocurro casi paralelamente a la intensa ola de frío que ha sacudido Estados Unidos, llegando a registrar temperaturas por debajo de los -40ºC a principios de 2019.

Winter is coming… pero solo en la famosa saga de George R. R. Martin. En la vida real, en Europa, parece que se aleja cada vez más.

Autora: Azucena Martín

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Un artículo original de Hipertextual