Por qué las compañías petroleras están invirtiendo en el coche eléctrico

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Las compañías petroleras están invirtiendo en el coche eléctrico antes de que sus ingresos caigan. La cuestión es: ¿por qué lo hacen?

Poquito a poco, de forma lenta pero segura, el coche eléctrico va asentándose en todo el mundo. Por eso cada vez somos más conscientes de que la vida de las petroleras a largo plazo quizás no sea tan fácil como hasta ahora.

¿Qué pasará cuando la demanda de gasolina y diésel disminuya? ¿Qué opinan las compañías del petróleo del coche eléctrico? Últimamente estamos descubriendo cómo muchas de ellas están modificando su estrategia, poniendo unos cuantos “huevos” en la cesta de la movilidad eléctrica. ¿No va en su contra?

Vamos a ver qué están haciendo las diferentes compañías del petróleo en todo el mundo y el porqué de este cambio de rumbo en su estrategia.

La petrolera BP apuesta (muy fuerte) por el vehículo eléctrico

La holandesa Shell, Repsol o la británica BP ya han comenzado a invertir en movilidad eléctrica. De hecho, esta última anunciaba hace apenas unos días que invertía 20 millones de dólares en StoreDot, una start-up israelí que asegura que sus baterías pueden cargar coches eléctricos en apenas cinco minutos.

“La carga ultrarrápida es la base de la estrategia de electrificación de BP”, asegura en un comunicado Tufan Erginbilgic, director ejecutivo de BP’s Business. “La tecnología de StoreDot muestra un potencial real para las baterías de los automóviles que pueden cargarse en el mismo tiempo que se necesita para llenar un tanque de gasolina”, comentan desde la compañía.

Y no ha sido el único anuncio de BP este año con respecto a movilidad eléctrica: invirtieron otros 5 millones de dólares el pasado mes de febrero en FreeWire a través de BP Ventures. Hablamos de un fabricante de Estados Unidos que se dedica a los sistemas portátiles de carga rápida para coches eléctricos.

“La movilidad está cambiando y BP quiere continuar siendo el distribuidor de combustible de elección. Sin duda, la carga de vehículos eléctricos se convertirá en una parte importante de nuestro negocio, pero la demanda de los clientes y las tecnologías disponibles todavía están evolucionando”, reconocía en febrero Tufan Erginbilgic.

Desde la petrolera aseguraban que se comprometían así a respaldar la transición a una economía con menos emisiones de carbono, centrándose en la reducción de emisiones en sus propias operaciones, mejorando sus productos para permitir a los clientes reducir a su vez sus emisiones y creando negocios bajos en carbono. Vamos, que se adaptaban a la movilidad eléctrica sin contemplaciones pero sin dejar a un lado su tradicional negocio del petróleo. Curioso. 

Otros ejemplos de petroleras que viran su estrategia hacia el coche eléctrico

Pero BP no es la única petrolera que ha reconocido (con sus actos o sus palabras) la importancia que tendrá a medio y largo plazo la movilidad eléctrica en nuestras vidas. Shell lleva tiempo apostando por una estrategia que quiere conseguir un objetivo muy ambicioso a este respecto: que el 20% de sus ingresos en 2025 vengan directamente de la recarga del coche eléctrico y de los combustibles alternativos.

Por otro lado, en España tenemos el caso de IBIL, una empresa que se dedica a la prestación de servicios de recarga para coches eléctricos. Hasta ahí, nada raro. Lo curioso es que nació tras un acuerdo de colaboración entre el Ente Vasco de Energía y la petrolera Repsol en 2009.

Por eso, porque cuenta con una participación del 50% de Repsol, es habitual ver puntos de recarga de coches eléctricos de la marca IBIL en las diferentes estaciones de servicio de la petrolera.

Y en nuestra vecina Francia, encontramos el caso (muy similar) de la petrolera Total, que también está instalando puntos de carga en muchas de sus gasolineras. ¿O ya no deberíamos llamarlas así?

Por qué tanta prisa en cambiar la estrategia

Entonces, viendo esta tendencia que están siguiendo los gigantes del petróleo, debemos reflexionar. Tenemos claro que a medida que la demanda de gasolina disminuya, la demanda de petróleo disminuirá. Y cuando eso suceda, el valor de este recurso caerá sin remedio. Por supuesto que hay muchos otros usos para el petróleo además de la gasolina para automóviles, pero este es uno de los principales usos, por lo que representa una importante reducción de la demanda si los coches de gasolina desaparecen o disminuyen de manera considerable.

¿Cuál sería el resultado final? Unos ingresos totales más bajos. Algunas compañías dejarían de ser rentables y los precios de algunos productos derivados del petróleo podrían aumentar a medida que la extracción y el refinado se vuelvan más difíciles y el beneficio total disponible del recurso disminuya.

Es tan sencillo como que si la demanda de gasolina cae drásticamente, la industria petrolera será mucho menos poderosa de lo que es hoy. Por eso están siguiendo a rajatabla ese refrán que todos conocemos: adaptarse o morir.

Por eso estas inversiones están comenzando “desde ya”, porque se augura una proyección de crecimiento exponencial del coche eléctrico para los próximos años, con una participación de mercado del 55% en apenas 20 años según Bloomberg New Energy Finance.

Unas ventas que crecerán tanto y de una forma tan increíble porque los sistemas de baterías no dejan de mejorar (dotando de mayor autonomía al coche eléctrico), a la mejora de puntos de carga (tanto en cantidad como en rapidez de carga) y a la bajada de los precios de los coches eléctricos.

De hecho, tal y como reconoció en 2017 el propio presidente de Shell, Ben Van Beurden, la demanda de petróleo podría alcanzar su punto máximo en 2020.